
𝗬 𝗔 𝗧𝗜, ¿𝗤𝗨𝗘́ 𝗟𝗟𝗘𝗡𝗔 𝗘𝗟 𝗩𝗔𝗖𝗜́𝗢 𝗗𝗘 𝗧𝗨 𝗖𝗢𝗥𝗔𝗭𝗢́𝗡?
Continuamos la reflexión iniciada durante la Novena a Nuestra Señora de la Consolación, invitando a nuestra comunidad educativa a mirar con sinceridad aquello con lo que intentamos llenar nuestro corazón.
En esta ocasión, las imágenes nos hablan de las cosas materiales, la ropa de marca, el dinero, las compras, la apariencia física y la búsqueda de un cuerpo ideal. 



Disfrutar de algo nuevo, cuidar nuestra apariencia o esforzarnos por alcanzar una meta no es negativo. Sin embargo, cuando creemos que nuestra felicidad o nuestro valor dependen de lo que tenemos, compramos o mostramos, podemos terminar sintiendo un vacío aún mayor.
Por eso, hoy queremos preguntarnos:
¿Necesitamos tener más para sentirnos importantes?
¿La ropa que usamos o nuestra apariencia física determinan nuestro verdadero valor?
¿Nos aceptamos y valoramos tal como somos?
¿Qué permanece cuando lo material pierde su novedad?
Nuestra Señora de la Consolación nos invita a volver a lo esencial y a recordar que nuestra dignidad no depende de una marca, de cuánto dinero poseemos ni de nuestra apariencia. Somos valiosos porque somos hijos e hijas amados por Dios. 

El corazón encuentra su verdadera plenitud en el amor, la fe, la familia, la amistad, el servicio y los vínculos sinceros; en todo aquello que no se compra, pero que enriquece profundamente nuestra vida.
Y tú, ¿con qué estás intentando llenar hoy el vacío de tu corazón? 
