El Padre Claudio, sacerdote profundamente entregado al servicio del Evangelio, nos comparte una bella y profunda reflexión sobre el significado de la consolación en la vida cristiana.

En sus palabras, nos revela que la consolación no es simplemente alivio en el dolor, sino la certeza de saberse acompañado, amado y sostenido por Dios.

Esta experiencia se hace visible de manera especial en la Virgen María, quien, con su ternura y cercanía, nos muestra el rostro del único Consolador del ser humano: el Espíritu Santo.

María, en su caminar de fe, supo acoger la consolación divina incluso en medio del sufrimiento, y hoy sigue siendo presencia viva de ese consuelo para cada uno de nosotros.

Gracias, Padre Claudio, por recordarnos que en María encontramos un refugio maternal que nos lleva directamente al corazón de Dios, donde toda herida encuentra sanación y todo corazón cansado, descanso.